Más del 50% de la diabetes diagnosticada a niños y adolescentes se relaciona en su mayoría con el aumento de peso y la mala nutrición. Estos aspectos, sumados a la falta de ejercicio, reducen la acción de la insulina, la cual permite que el azúcar penetre en las células, donde se puede utilizar como energía causando una alteración denominada resistencia a la insulina. El cuerpo compensa la resistencia aumentando la producción de insulina, pero con el tiempo, la capacidad del páncreas para incrementar la producción de insulina no se mantiene.
El azúcar en la sangre aumenta en forma progresiva, provocando una diabetes tipo 2.